Pedro Bautista

06/11/2008 285 Palabras

(San Esteban del Valle, Ávila, 1546 – Nagasaki, Japón, 5-II-1597). Religioso, mártir y santo. Comisario de los franciscanos en Filipinas, en julio de 1593 fue nombrado primer embajador del Imperio por Felipe II (1556-1598) con motivo de la apertura de los puertos japoneses al comercio español. Recibido amablemente por el emperador Taicosama, fundó conventos y escuelas en Meaco, Osaka y Nagasaki, a pesar del recelo de los misioneros portugueses que, con el fin de mantener su crédito popular y su posición privilegiada a ojos del emperador, sobornaron a los gobernadores de Meaco para que intentaran conseguir del jefe supremo la expulsión de los franciscanos. Soldados armados rodearon los conventos de Meaco y de Osaka. Las intrigas se sucedieron hasta que, el 2-I-1597, soldados imperiales cortaron las orejas y las narices de los religiosos y los obligaron a recorrer las principales ciudades del imperio para vergüenza...

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